En mayo, la acción de Rocket Lab cotizaba a 150 dólares. En agosto, a 79,69. Casi la mitad.
Y no compré.
Rocket Lab fabrica cohetes y satélites. Es una de las empresas espaciales cotizadas que más me interesa por su ejecución: sus ingresos se han multiplicado por diez en cuatro años.
Buena empresa. A mitad de precio.
Es exactamente la situación en la que mucha gente compra.
El 24 de agosto llevé la tesis al comité de inversión de mi empresa. La pregunta no fue «¿cuánto ha caído?».
Fue esta: ¿qué tiene que pasar para que 79,69 dólares tenga sentido?
La respuesta: que los ingresos crezcan un 40 % cada año durante nueve años seguidos. Un escenario que llevaría a la empresa a facturar el doble de lo que SpaceX facturó en su mejor año.
La valoré por tres caminos distintos. Ninguno justificaba los 79,69 dólares. Ni siquiera mi escenario optimista para 2029, que se quedaba en 70.
A ese precio, además, estaba pagando por adelantado dos apuestas que todavía no se habían materializado: el Neutron, un cohete nuevo cuyo primer vuelo se ha retrasado varias veces, y la compra de Iridium por unos 8.000 millones de dólares, que aún no se ha cerrado y se financia en parte con deuda.
La decisión del comité fue no comprar a ese precio. Dejarla en vigilancia y escribir un plan de compra por niveles de antemano.
El primer nivel está en 60 dólares, con una posición pequeña para seguirla de cerca. Las compras de mayor tamaño están más abajo.
Desde entonces, la acción ha seguido cayendo. Ha estado muy cerca de tocar los 60 dólares, pero no los ha alcanzado. La alarma no ha saltado.
Sigo sin una sola acción.
Que haya seguido cayendo no demuestra que acertara. Puede subir mañana desde aquí. Lo importante es que mi decisión no dependió de cuánto había caído.
Una caída no abarata nada por sí sola.
«Barato» no se mide contra el máximo. Se mide contra lo que la empresa tiene que conseguir para justificar el precio.
Si necesita que salga todo perfecto, sigue siendo cara, por mucho que haya bajado.
El precio anterior se te queda grabado. Cuando algo que valía 150 está a 80, la cabeza lo interpreta como una rebaja. Y comprar parece prudente.
Pero una caída no sustituye la pregunta más importante: ¿qué estoy pagando y qué tiene que pasar para justificarlo?
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Marc
PD: No tengo acciones de Rocket Lab y esto no es una recomendación de compra ni de venta. Puede subir mañana y yo seguir fuera. Te cuento el proceso, no el ticker. Esto no es consejo financiero.