En junio publiqué la tesis de SpaceX con una conclusión incómoda: negocio excelente, precio equivocado.
Acaba de pasar otra vez.
Acabo de cerrar la tesis de Rocket Lab (RKLB). Es una empresa que me gusta mucho.
Y aun así, no voy a comprar ni una acción al precio actual.
Mira primero el negocio.
Ingresos multiplicados por diez en cuatro años.
75 lanzamientos de su cohete Electron. Cero fallos.
Una cartera de contratos en máximos.
Sobre el papel, cuesta encontrar una empresa espacial cotizada con mejor ejecución.
Ahora mira el precio.
La acción ha caído un 47% desde su máximo de mayo: de 150 a 79,69 dólares.
Cualquiera diría que está barata.
Pero el precio exige algo muy concreto.
A 79,69 dólares, Rocket Lab cotiza a unas 50 veces sus ventas.
Para justificar ese precio, la empresa tendría que crecer alrededor de un 40% compuesto cada año durante nueve años.
Ese es el número que me hace decir que no.
Mi valoración da un valor base de 16-36 dólares por acción.
Incluso en mi escenario optimista, llego a 53-70.
El precio actual: 79,69.
Una acción puede caer un 47% y seguir cara.
El descuento no está en cuánto ha caído.
Está en cuánto vale.
Marc
(Es mi lectura, con mi propio dinero en juego. No una recomendación.)