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Cuando empezaba con cripto, compré Bitcoin, Ethereum y Cardano.

Y me quedé tranquilo, porque había diversificado.

En mi cabeza era una escalera ordenada:

  • Bitcoin, el de menor riesgo de los tres.

  • Ethereum, el intermedio.

  • Cardano, el de mayor riesgo.

Algo sólido, algo medio, algo arriesgado. Creía que había repartido el riesgo.

Y tenía lógica. Poco, medio, mucho. Suena a cartera bien pensada.

Pero había un detalle que no estaba mirando: el sector cripto hace lo que hace Bitcoin.

Los tres estaban atados al mismo riesgo. Y ese riesgo era Bitcoin.

Hice una misma operación por triplicado creyendo que diversificaba, cuando realmente multiplicaba el mismo riesgo por tres.

Tres nombres. Una sola apuesta.

Hoy trabajo con pocas posiciones y un tope para cada una, escritos de antemano.

Diversificar no es tener muchas cosas. Es que no dependan todas de lo mismo.

La pregunta útil no es "¿cuántos activos tengo?".

Es esta: ¿cuántos caerían a la vez, y por el mismo motivo?

Si la respuesta es "casi todos", tu cartera tiene una sola posición. Repetida.

Y esto no va de criptos.

Pasa igual con cinco acciones del mismo sector. O con una acción tecnológica, un fondo tecnológico y una cripto: tres nombres distintos que se mueven por lo mismo.

Contar nombres tranquiliza. Lo que decide es qué hay debajo.

En Método Aurea miras tu cartera por lo que la mueve, no por cuántos nombres tiene, y decides por escrito cuánto puede pesar cada posición.

El lunes 2 de noviembre abro las 10 plazas de la Edición Fundadores y la lista de espera se entera antes que nadie.

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Marc

PD: No digo que esos tres activos sean buenos ni malos. Digo que yo creía tener tres apuestas y tenía una. Esto no es consejo financiero.