Hace año y medio compré un astillero de megayates.
Mi tesis dependía de que acabara una guerra.
La empresa es The Italian Sea Group, un astillero italiano que construye yates de lujo.
Cuando compré, yo contaba con que buena parte de sus clientes eran rusos y que, cuando terminara la guerra de Ucrania, volverían a comprar barcos. La empresa se recuperaría y el precio subiría.
La guerra no ha terminado. Y la empresa no ha dejado de deteriorarse.
Ahora busca comprador. Pero las ofertas que han aparecido son por sus astilleros y su negocio, no por sus acciones. Mi lectura es que para el accionista puede quedar muy poco.
Estas últimas semanas he vendido y he asumido la pérdida. No he esperado a que el precio volviera.
Y esta es la parte incómoda: mi tesis no dependía realmente de que el negocio mejorara. Dependía de que acabara una guerra.
Una guerra no tiene fecha. Y una tesis que depende de algo que nadie controla puede convertirse en una excusa para seguir esperando indefinidamente.
El 31 de octubre te prometí contarte qué decidía con General Mills.
La tenía como defensiva: consumo de primera necesidad, el tipo de negocio que esperaba que aguantara bien esta fase del ciclo. Incluso podía formar parte del núcleo de mi cartera.
La revisé sin mirar mi precio de compra.
Y una de las cosas que puse sobre la mesa fue otra empresa de mi cartera: Carrefour. También está en consumo, pero su evolución había sido muy distinta.
Eso me obligó a volver a la pregunta importante: ¿qué razones concretas justifican que siga teniendo General Mills?
La pregunta dejó de ser «¿cuándo recupero lo que pagué?» y pasó a ser «¿este dinero está mejor aquí o en otra posición que sí mantiene su tesis?».
Decidí vender.
La etiqueta «defensiva» no es una tesis. Es una expectativa. Y una expectativa no basta para mantener una posición.
Hace unas semanas te conté que compré más de una acción que caía porque su tesis seguía en pie.
Hoy te cuento dos posiciones que vendí mientras caían porque sus tesis habían dejado de sostenerse.
Es la misma regla aplicada en dos direcciones.
No vendí porque cayeran. Vendí porque la razón por la que compré ya no existía.
No debería decidir el precio al que compré. Debería decidir si la razón por la que compré sigue en pie.
«Mientras no vendas, no pierdes» es una frase que puede hacer mucho daño. Aunque no hayas realizado la pérdida, el valor de tu posición ya ha cambiado. Y mantenerla no garantiza que vaya a recuperarse.
Piensa en tu posición en rojo.
Si hoy no la tuvieras, ¿la comprarías?
Si la respuesta es no y lo único que te retiene es lo que pagaste, quizá ya no estás manteniendo una tesis. Estás esperando recuperar tu dinero.
En Método Aurea escribes, antes de comprar, por qué compras y qué tendría que pasar para reconocer que te has equivocado. Para que, cuando la posición esté en rojo, decida lo que escribiste y no lo que pagaste.
No te doy mis condiciones para copiarlas: escribes las tuyas y yo te las corrijo por escrito.
Son 10 plazas. 500 € IVA incluido, pago único y sin devolución. La inscripción estará abierta hasta el 2 de diciembre o hasta que se ocupen las plazas.
Al entrar se abren el Módulo 0 y el Módulo 1. Después, un módulo nuevo cada semana.
500 € IVA incluido · pago único · hasta el 02/12/2026 o hasta agotar las 10 plazas
Marc
PD: No te digo que vendas ni que compres ninguna de estas empresas. Te cuento por qué salí de dos y qué preguntas me hice. Esto no es asesoramiento financiero ni una recomendación de compra o venta.